sábado, 16 de mayo de 2009

ALFREDO BRYCE ECHENIQUE. “La esposa del Rey de las Curvas”

La vuelta del rebelde metafísico

Por: Raúl Cachay

EL CAMINO DEL REGRESO. Alfredo Bryce Echenique ha decidido radicar en forma definitiva en Lima.




Que un autor tan querido y admirado por los lectores de toda Hispanoamérica como Alfredo Bryce Echenique publique un nuevo libro de ficción siempre será una buena noticia.Pero, en este caso, el júbilo se multiplica por una serie de razones que nadie debería pasar por alto: en primer lugar, se trata de una nueva colección de cuentos, género en el que Bryce ha dado ya incontables muestras de genuina grandeza literaria, que además llega a las librerías casi 40 años después de la publicación del recordado “Huerto cerrado”, el primer libro del responsable de tantos clásicos de nuestras letras, desde “Un mundo para Julius” hasta “No me esperen en abril”.

Luego, es la mejor manera de reivindicar a una pluma notable, luego de las engorrosas (y tristes, para cualquier amante de la literatura) acusaciones de plagio que se multiplicaran un par de años atrás y que todavía —hay que decirlo— no han sido esclarecidas del todo.

Pero, consideraciones aparte, este excelente “La esposa del Rey de las Curvas”, publicado por la editorial nacional Peisa, nos entrega a un Bryce genuino, que juguetea con el lenguaje con la misma audacia de sus grandes novelas y cuentos, que nos presenta a una colección de personajes memorables y que, a fin de cuentas, ha preparado el terreno para futuras entregas, la más inmediata a una novela de corte autobiográfico que tiene al escritor explorando nuevamente los agridulces laberintos de su propia memoria.

“Estaba nostálgico del género del cuento. Yo empecé con un libro de cuentos, seguí con una novela, y pensé que siempre publicaría de esa manera, alternando la ficción larga con la corta. Pero la proporción se invirtió: los cuentos pasaron a ser menos y las novelas más. Haciendo el balance de mi vida de escritor a esta edad, pensé que faltaba un quinto libro de cuentos. El proceso de este libro ha estado lleno de simbologías: escribí cinco relatos en Barcelona, donde estaba terminando de vivir, y cinco en Lima, donde estoy empezando a vivir. Pero al final quedé muy contento con el libro. Ya ha empezado a generar reacciones entre la crítica aquí, que han sido bastante positivas, y pronto lo publicaré en España con Anagrama”, asegura el escritor desde la novísima (y magnífica) biblioteca de su casa en Miraflores.

“Vivimos en un mundo en el que todos escriben novelas. Pero el cuento es un género todavía más exigente, porque demanda una perfección y tiene una serie de reglas que yo no suelo cumplir, como la brevedad, la concisión, el efecto sorpresa González Vigil ha escrito algo sobre eso, precisamente, en su reseña de El Comercio: trato los cuentos como si no fueran cuentos. Ricardo Palma, para desesperación de González Prada y Luis Loayza —entre los críticos modernos, tampoco respetaba esas reglas. Es que son costumbres, no leyes”.

HABLA, MEMORIA
Bryce por ahora anda desandando los pasos de su propia adolescencia y juventud, mientras realiza las indagaciones pertinentes para lo que será una nueva novela, quizás la más ambiciosa de su producción última. Por ello, viene recorriendo nuevamente los escenarios de su pasado, las casas en las que vivió alguna vez, los antiguos barrios, lo que queda de aquellos paisajes que marcaron sus años formativos.

“Esta investigación no es algo topográfico, porque no soy un escritor realista, como Mario Vargas Llosa, por ejemplo. Esta novela será algo así como un anti “Mundo para Julius”: la historia de una familia en decadencia a lo largo de tres generaciones. Por un lado me ha dado mucha curiosidad volver a ver sitios en los que fui muy feliz, como la casa que tenía mi abuelo en la avenida Salaverry y que luego la compró la logia masónica. Ya estoy haciendo las gestiones para poder entrar, porque los masones suelen tomar muchas precauciones, sobre todo con sus templos, como este. Con este libro quiero reencontrarme con la ciudad, aunque solo quiero ir a los sitios viejos, a Magdalena, San Miguel, los Barrios Altos, lugares donde vivieron parientes míos o solía ir a pasear. Solo quiero saber qué es lo que siento al visitarlos, me da curiosidad volver a ver la Lima que fue, la Lima de mi infancia y adolescencia, hasta que me fui a Europa a los 25 años”, asegura el escritor, quien pronto volverá a España para inaugurar los cursos de verano y dictar conferencias en la Universidad Complutense de Madrid.

 

PALABRAS FINALES

Aunque el motivo de la entrevista fue la reciente publicación de este imprescindible “La esposa del Rey de las Curvas”, resultaba inevitable preguntarle al escritor cuál es su posición actual sobre la andanada de acusaciones de plagio que recibió tiempo atrás: “Mi editor Germán Coronado me dijo que mi respuesta a todo eso tenía que ser literaria. Existe un proceso en curso y quiero que todo llegue a su final. Julio Ortega está organizando un homenaje en la feria del libro de Lima en julio y a fin de año la editorial Alfaguara publicará un volumen de textos y fotos sobre mi vida en el que escribirán muchos escritores del Perú y del exterior que han sentido lo mismo que yo: que cierta prensa manifestó un odio realmente irracional y muchas personas salieron a hablar mal de mí con una inquina tremenda. Han dicho que soy un alcohólico. Un borracho jamás podría tener una obra como la mía. Yo siempre he vivido muy contento y en paz, con razón dicen que no hay nada más aburrido que soportar una buena reputación. Pero todo esto me ha servido casi como un “test” para saber quiénes me quieren”.

 

TÍTULOLa esposa del Rey de las Curvas.
AUTOR; Alfredo Bryce Echenique

EDITORIAL: PEISA

 FERNANDO FUJIMOTO

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